id El divorcio: ideas rápidas sobre el divorcio. Ventajas de la indisolubilidad. ¿Qué hacer en casos difíciles? Las leyes divorcistas. El divorcio y la religión.
DIVORCIO
  • A. El problema del divorcio
  • B. Las leyes divorcistas.
  • C. El divorcio y la religión.
A. EL PROBLEMA DEL DIVORCIO

1. ¿Es bueno romper un matrimonio? Todos prefieren que el matrimonio y la familia no se rompan. Lo deseable es que el matrimonio permanezca hasta que la muerte los separe. Las diferentes opiniones surgen en los casos difíciles, pues hay circunstancias donde la convivencia es tan dura que oculta de la vista los bienes que el matrimonio protege.

2. ¿Qué bienes protege el matrimonio? La indisolubilidad matrimonial custodia varios bienes:

  • La estabilidad, paz y seguridad personal, familiar y social. La seguridad de amor y afecto en la vejez.
  • La educación, crecimiento armónico y estabilidad afectiva de los hijos. A veces hasta su alimentación.
  • La dignidad del cuerpo humano que no debe ser objeto de intercambio (hoy con una persona, mañana con otra).
  • La indisolubilidad también protege el amor, comprensión y ayuda mutua entre los esposos, sobre todo cuando surgen dificultades, pues el saberse unidos para siempre ayuda a poner el esfuerzo necesario para una convivencia mejor.
3. ¿Si surgen dificultades pequeñas? Las dificultades pequeñas no son suficiente motivo para perder los bienes anteriores. Son más bien ocasión de aprender a amar.

4. ¿Si surgen dificultades grandes? Hay dificultades de tal peso que implican la pérdida de varios de los bienes citados. Por ejemplo, el adulterio y la violencia física habitual rompen la lealtad, la paz y afecto familiares. En estos casos difíciles, la separación sin ruptura completa puede ser un mal menor que permite mantener algunos de los bienes que se están resquebrajando, como la educación de los hijos y la paz personal. En la medida de lo posible debe evitarse también la separación matrimonial pues los hijos necesitan una familia unida.

5. En esas situaciones, ¿una boda diferente no recuperaría esos bienes? No, no; pero es costoso entenderlo:

  • Con el divorcio los hijos sufren desequilibrios y tensiones afectivas, y falta de orientaciones claras. Por ejemplo, es frecuente consentirles mucho para ganarles hacia una parte frente a la otra, a quien no saben si amar u odiar.
  • La persona culpable no se corrige con el divorcio, sino se afianza en su conducta: si una persona no me satisface, me voy con otra, y así sucesivamente. En cambio, si no se le permite casarse de nuevo, no podrá dañar a otras, salvo que entren a su juego como amantes.
  • La persona inocente que no se casa de nuevo mantiene en su interior y ante sus hijos la lealtad de su palabra y su conducta. Conserva también la dignidad de su cuerpo que no entrega a otro.
6. Pero, si no hay divorcio, no podrá usar del sexo.- Esta dificultad no suele plantearse a la hora del divorcio. Todos saben lo fácil que es encontrar sexo y la poca felicidad que proporciona.

7. Si un matrimonio fracasa, ¿no es mejor intentarlo con otro y rehacer la vida? Esta idea suena bien, pero el matrimonio no es algo mágico que arregla vidas. El matrimonio está para formar familias, y precisamente la fuerza y el encanto del matrimonio está en la indisolubilidad. Sólo así la familia goza de seguridad estable.

8. ¿Qué hacer en casos difíciles; (por ejemplo, si el marido abandona el hogar)? Cada caso tendrá su consejo adecuado. Cuando un cónyuge abandona el hogar, la familia se mantiene aunque los vínculos con él se debilitan. Él no cumple sus obligaciones familiares, pero sigue siendo el padre. Si no se puede contar con él, habrá que sacar adelante la familia sin su colaboración. Pero añadir otro padre no arregla las cosas sino que introduce un conflicto más.

9. ¿Y quien se casa de nuevo tras enviudar? Esto es correcto, y las diferencias con el divorcio son importantes. En el caso de la viudez:

  • La dignidad del cuerpo no sufre pues sigue siendo uno con una para siempre. En la viudez el cuerpo anterior ya no existe.
  • La estabilidad y seguridad familiar permanece garantizada pues sigue siendo una boda para siempre.
  • Los hijos no padecen tensiones de doble paternidad simultánea; ni se les introduce odio hacia ninguno de los dos padres. Puede haber alguna dificultad de acoplamiento, pero son problemas inferiores al caso del divorcio.
10. El divorcio es un problema social? A primera vista el divorcio es algo privado que atañe a la familia afectada de modo que sólo ella queda perjudicada. Sin embargo, el problema se extiende a la sociedad cuando el divorcio se generaliza a muchos casos. Entonces la sociedad se llena de hijos y familias alterados y el ambiente social se deteriora. Por esto es importante evitar las leyes divorcistas.

11. ¿Cómo se llega al divorcio? El egoísmo acentuado puede conducir al divorcio. La tentación del divorcio puede surgir cuando los planes individuales se anteponen siempre al proyecto de vida familiar. Cuando uno busca excesivamente sus propios gustos, llega un momento en que el otro cónyuge y los hijos son un estorbo. Pero con egoísmos ligeros se puede conservar el matrimonio, siempre que haya un mínimo de lealtad, de fidelidad a la palabra dada.

B. LAS LEYES DIVORCISTAS

1. ¿Las leyes divorcistas favorecen la libertad? Parece que el divorcio favorece la libertad, pero en realidad lo que favorece es la ruptura familiar. Adulterios los ha habido siempre -con divorcio y sin divorcio-; lo que el divorcio hace es que el adulterio sea más fácil. Si una ley facilita obrar mal, dificulta la libertad pues invita a escoger equivocadamente, y una elección mala es prueba de libertad defectuosa.

2. ¿Qué males origina una ley divorcista?:

  • El divorcio fomenta el divorcio, como demuestra la experiencia en muchos países. La gente en vez de tener paciencia y aprender a entenderse, piensan en romper a la menor dificultad un poco persistente.
  • Se genera inseguridad e inestabilidad personal y familiar (el otro puede divorciarse cuando quiera).
  • La persona humana pierde dignidad pues pasa a ser considerada como objeto de uso y deshecho.
3. Pero permitir el divorcio no impide seguir casados.- Con leyes divorcistas uno puede seguir casado; y con una ley indisoluble sigue habiendo adulterios. El problema no está en lo que se pueda hacer sino en lo que se desea proteger. Y la familia estará más protegida si la ley prohíbe el divorcio.

4. ¿Qué puede hacer quien desee casarse con más seguridad? Si en un país las leyes matrimoniales no proporcionan seguridad por no defender la estabilidad e indisolubilidad matrimonial, cabe buscar esa seguridad amparándose en otras leyes, principalmente de tipo económico que suelen ser las más protegidas. Por ejemplo, cabe redactar ante notario una cláusula de rescisión valorada en miles de millones.

5. Es curioso.- Sí. Es curioso que en algún país las leyes protejan con cuidado el cumplimiento de acuerdos económicos, y dejen inseguro el compromiso de entrega mutua de cuerpos y personas. Es curioso que la familia esté allí desamparada por la ley.

6. ¿Ante problemas matrimoniales conviene acudir a leyes y abogados? No es buena idea. Es mejor conversar entre ambos en momentos de serenidad, o acudir a personas prudentes que deseen ayudarles a conservar su matrimonio. Se puede ir a un abogado de buena conciencia como mediador, para resolver juntos algún tema, o prever abusos. Pero a menudo la idea de abogado suele ir unida a la de pleito, y no se pleitea con quien se ama.

EL DIVORCIO Y LA RELIGIÓN

1. ¿Por qué la Iglesia impide comulgar a los divorciados? La Iglesia no admite el divorcio, pues en las enseñanzas de Cristo el matrimonio se mantiene hasta que la muerte los separa. Según esto, se prohíbe comulgar a los divorciados que se han casado de nuevo, porque el matrimonio anterior sigue siendo válido y por tanto el nuevo es un adulterio. Entonces, como no hay arrepentimiento ni propósito de la enmienda, no es posible acudir a la confesión. Y desde luego no se puede comulgar con pecado grave.

2. ¿El divorcio es rechazable por motivos religiosos? Hay varias religiones que rechazan el divorcio. Pero los motivos religiosos no son los únicos que se oponen al divorcio.

3. ¿Un gobernante ateo puede oponerse al divorcio? Puede defender la indivisolubilidad, o al menos dificultar el divorcio por el bien del país:

  • Los hijos de padres divorciados causan mayores problemas educativos y de convivencia.
  • El tanto por ciento de delincuentes es mayor entre hijos de divorciados.
  • Los problemas económicos y sociales aumentan con el divorcio. Una familia unida suele apoyarse mejor en situaciones difíciles.
  • Se puede ser ateo y decidir proteger la estabilidad matrimonial, por considerarlo mejor que su contrario.
El divorcio es un mal para el país, y cualquier gobernante -aunque sea ateo- prefiere su disminución y busca el modo de frenarlo.
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