id La caridad: ideas rápidas sobre la caridad. ¿Qué es la caridad?, ¿hemos de amar a todos?, ¿cómo ejercitar la caridad?
LA CARIDAD
  • A. ¿Qué es la caridad?
  • B. ¿Cómo ejercitar la caridad?
A. ¿QUÉ ES LA CARIDAD?

1. ¿Qué es la caridad? La caridad es la virtud por la que amamos a Dios y al prójimo. En este artículo hablaremos sólo de la caridad con los demás. Y lo primero que nos preguntamos es por el significado de amar, que a veces está confuso pues hay dos tipos de amor.

2. Tipos de amor.- Se puede hablar de dos tipos de amor:

  • El amor-sentimiento, o atracción hacia el bien. En este caso una persona se siente atraída por algo bueno que observa en otra. Por ejemplo, sus gustos, su club de fútbol, su sonrisa, su dinero, su pueblo de nacimiento, su maravillosa oreja... Son amores correctos aunque algo inestables, y suelen estar al comienzo de una amistad. (No está de más añadir que tras el pecado original también el mal atrae al hombre).
  • El amor-caridad, que coincide con la clásica definición: amar es desear el bien a alguien . Este amor puede darse respecto a personas que afectivamente no atraigan. Por ejemplo, al principio del matrimonio predomina generalmente el amor-sentimiento, pero después hay momentos de enfados que crean distancias. Entonces el amor permanece mientras uno desee el bien del otro -y de la familia-, aunque en esos momentos no le sea simpático. Habrá que fomentar los detalles de cariño, y volverá a renacer el amor-sentimiento que tanto facilita las cosas.
3. ¿Hemos de amar a todos? Oigámoslo de manera más precisa: ¿hemos de desear el bien a todos? Ahora la respuesta afirmativa sale más fácil. Tener sentimientos favorables hacia todos no es sencillo. En cambio, es más asequible desear el bien a todos, aunque no nos caigan bien. No queremos el mal para nadie.

4. ¿Por qué hay que amar a todos? Los motivos son variados:

  • También queremos que nos traten bien a nosotros.
  • Tendremos más apoyos.
  • El corazón se ensancha y el egoísmo disminuye.
  • El único argumento verdaderamente sólido para amar a los enemigos es que el Señor los quiere y también por ellos ha muerto en la Cruz. El hombre es un ser amado por Dios; esto es su mayor dignidad y honor. Así se comprende que las instituciones que mejor tratan a enfermos y desamparados son llevadas por personas piadosas. Su secreto es que aprecian a los demás en toda su categoría, sabiendo que Dios les ama.
5. ¿Amar significa conceder caprichos? No, no. Amar es desear el bien a alguien, y conceder todos los caprichos no es un bien, sino que es perjudicial para quien lo recibe, que se vuelve blando y antojadizo. No habrá mala voluntad en el donante, pero será un amor equivocado.

6. ¿Quien ama más? Ama realmente más quien desea un bien de mayor categoría, y el afecto será superior cuando se consiga un bien para otro a costa de un esfuerzo propio mayor. (Esto nos permite apreciar el enorme amor de Jesucristo pues nos consigue el cielo -el bien mayor- a cambio de su propia vida entregada en la Cruz).

7. ¿Obstáculos para la caridad? Los principales obstáculos para la caridad son dos:

  • El odio.- Es lo opuesto al amor-caridad, pues odia a alguien quien desea su mal. La ausencia de amor-sentimiento no equivale al odio: es posible que alguien caiga mal sin desearle ningún daño.
  • El egoísmo.- El egoísta sólo se ama a sí mismo. Y por tanto se ama equivocadamente, porque estropea y empequeñece su corazón que ha sido creado para amar a muchos.

8. ¿Hay tentaciones en la caridad? También aquí hay tentaciones. El diablo está interesado en crear odios y aumentar rencillas. Entonces, presenta a la imaginación los deslices ajenos corregidos y aumentados; y para que el tiempo no cure las heridas, se ocupa también el demonio de refrescar en la memoria las afrentas y defectos de los demás. Por esto, además de pensar bien es preciso olvidar desaires.

B. ¿CÓMO EJERCITAR LA CARIDAD?
Se trata de buscar el bien de los demás. Veamos unos ejemplos.

1. Pensar bien de los demás.- Evitar las críticas -interiores y exteriores-. Pensar que lo habrá hecho por ignorancia, o por sorpresa, o por desgracia, o la tentación habrá sido muy fuerte. No se trata de ser tontos que se dejan engañar: se toman medidas de seguridad, pero sin rencores ni críticas. Pensar mal llena el alma de amargura, a lo peor contagiosa.

2. Olvidar errores ajenos.- El odio no hace daño al enemigo sino al que odia. Deja en su alma el pecado, en su corazón la amargura, y en sus ojos la falta de sueño. Y mientras tanto el enemigo ni se entera. Así pues, no retengamos enemistades en nuestro corazón. Cuanto más las retengamos, más viciarán nuestro mismo corazón.

3. ¿Es fácil olvidar? No es fácil pasar por alto viejas ofensas porque las heridas en el corazón no cicatrizan enseguida. Quizá alejémonos un poco de quien sea, hasta que con el tiempo aminore la indignación, y llegue poco a poco el olvido de la ofensa . Pero intentando quitarla de la cabeza. Es admisible que un error ocasione un enfado, pero parece excesivo acumularlos de modo que cada nuevo descuido implique echar en cara los anteriores, con una contabilidad digna de mejor causa.

4. Tener en cuenta a los demás. Servirles.- Procurar hacerles la vida más amable, teniendo en cuenta sus sentimientos. Incluso cuando sea preciso exigir -por ejemplo, en la formación de los hijos-, siempre cabe hacerlo con educación, aunque sin ceder cuando no se deba consentir.

5. ¿Cómo acertar en lo que irá bien a los demás? Hay una fórmula práctica para la caridad: atender a todos como se trata a quienes caen bien. Como quien suele caer mejor es uno mismo, la idea anterior es parecida a la que suele llamarse regla de oro de la caridad: "amarás a tu prójimo como a ti mismo". "Tratad a los hombres del mismo modo que deseáis que ellos os traten a vosotros".

6. ¿Tener en cuenta a los que vendrán después? Este caso es muy similar al anterior. Le añade un matiz de futuro, que da mucho juego a la caridad delicada:

  • Dejo la habitación ordenada y decoro un rincón, pensando en quien pasará después.
  • Dejo el aseo limpio, las toallas y productos en su sitio, teniendo en cuenta al siguiente que lo usará.
  • Dejo las luces apagadas, los grifos cerrados, pensando en la factura que papá pagará después.
  • Hago un arreglo, pongo gasolina, repongo los folios, tomando en consideración al siguiente que vendrá; etc.
7. Tener razón es poco importante.- Lo importante no es tener razón, sino obrar bien. Es una idea para los momentos de discusiones.

8. ¿La caridad más sublime? La caridad más elevada y principal es el apostolado, que consiste en acercar a los demás a Dios. Interesarse por el alma de los demás es hacerles el mayor bien. Y por tanto muestra gran caridad.

9. ¿Y la limosna? La limosna también es un acto de caridad donde se hace un bien a alguien y se ejercita la generosidad propia. En este caso el bien que se comunica es de tipo económico.

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